El agua es el elemento vital de la acuicultura. Ya sea que fluya a través de tanques, estanques, canales o sistemas de recirculación, la calidad y la estabilidad del agua entrante determinan la salud, el crecimiento y la supervivencia de las especies cultivadas. Sin embargo, a medida que el cambio climático transforma los ciclos del agua e intensifica los factores de estrés ambiental, los acuicultores se enfrentan a riesgos crecientes para la seguridad y la fiabilidad de sus fuentes de agua.
Seleccionar la fuente de agua adecuada es fundamental para el éxito de las operaciones acuícolas. Esta debe satisfacer las necesidades específicas de cada especie, especialmente de huevos y larvas, con temperatura y salinidad constantes, bajos niveles de amoníaco, nitratos y nitritos, oxígeno disuelto adecuado, baja turbidez y una carga mínima de patógenos.
La disponibilidad y la fiabilidad son igualmente cruciales; los cambios estacionales, las sequías o las inundaciones pueden interrumpir las operaciones si no se tienen en cuenta. Es necesario evaluar los riesgos de bioseguridad derivados de la escorrentía, la fauna silvestre o la contaminación aguas arriba, así como la necesidad de filtración o desinfección.
A medida que los fenómenos meteorológicos extremos se vuelven más comunes, los acuicultores reportan cada vez más pérdidas de producción relacionadas con el agua, brotes de enfermedades y cierres regulatorios. Entre las amenazas más importantes se incluyen:
• Floraciones de algas: El aumento de las temperaturas y la escorrentía de nutrientes han provocado floraciones de algas más frecuentes que reducen el oxígeno, dañan las branquias e introducen toxinas.
•Inundaciones y contaminación: Las marejadas ciclónicas y los ciclones tropicales pueden saturar la infraestructura hídrica y arrastrar patógenos o aguas residuales a las tomas de los criaderos.
• Escasez de agua: La menor disponibilidad de agua ha sobrecargado los sistemas acuícolas.
Para reducir la vulnerabilidad, los criaderos deben incorporar las siguientes estrategias de resiliencia:
- Invertir en la diversificación de fuentes: utilice múltiples fuentes de agua cuando sea posible y explore la recolección de agua de lluvia o pozos de respaldo.
- Mejorar los sistemas de filtración y monitoreo: instalar filtros UV, mecánicos y biológicos y utilizar sensores en tiempo real para detectar cambios de parámetros.
- Incorporar almacenamiento de agua de emergencia: los tanques o depósitos pueden proporcionar agua limpia durante emergencias.
- Priorizar la bioseguridad del criadero: utilizar mallas finas y esterilización en los puntos de entrada; considerar sistemas de recirculación para las etapas larvarias.
- Utilice datos climáticos en la planificación: supervise los pronósticos regionales y ajuste los cronogramas de producción en consecuencia.
Las granjas que planifican con anticipación, invierten en infraestructura y participan en las políticas estarán mejor posicionadas para prosperar en un clima que cambia rápidamente.
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