Un proyecto internacional que reúne a instituciones de Brasil y Europa busca transformar las algas marinas en una alternativa sostenible al pescado tradicional. En Brasil, la iniciativa, liderada por Embrapa Agroindustria de Alimentos (RJ), tendrá una duración de tres años e integrará investigación, innovación y transferencia de tecnología. La investigación surge en un contexto complejo de presión sobre las poblaciones de peces. Simultáneamente, la demanda de proteínas saludables crece rápidamente a nivel mundial.
Las algas representan una respuesta sostenible a este desafío. Tanto en Europa como en Brasil, la producción de estos organismos acuáticos avanza como una prometedora alternativa sostenible al pescado, impulsada por las innovaciones tecnológicas y una creciente conciencia de sus beneficios ambientales y nutricionales.
Crecen rápidamente, no requieren agua dulce ni fertilizantes, e incluso capturan carbono, lo que contribuye a mitigar el cambio climático, según explica la investigadora Fabíola Fogaça, coordinadora del proyecto en Brasil. «Además, son nutritivos, ricos en fibra, minerales, vitaminas e incluso omega-3, compuestos reconocidos por su importancia para la salud humana», añade.
Del mar al plato: el desafío del sabor.
A pesar de su potencial, las algas aún enfrentan obstáculos para ganar espacio en los platos de consumo, especialmente en Brasil. Su sabor distintivo, color verde y textura característica pueden limitar su aceptación en alimentos que buscan imitar productos animales. «Nuestro reto es mejorar estas características, desarrollando procesos de cultivo y transformación que resulten en ingredientes con un sabor y una textura agradables al consumidor», enfatiza Fogaça.
Uno de los prototipos planificados para el proyecto es un atún vegetal enlatado, elaborado con una combinación de algas y otros ingredientes vegetales ricos en proteínas y saborizantes de alto valor biológico. Se espera que el producto reproduzca fielmente el sabor, el aroma y la consistencia del atún enlatado tradicional. «Hablamos de un alimento innovador, con el potencial de ser más saludable, sin colesterol, rico en nutrientes y, al mismo tiempo, sostenible», enfatiza el investigador.
Bioeconomía azul: impactos alimentarios, ambientales y sociales
Las ventajas de la producción de algas no se limitan a la mesa. Ofrecen importantes beneficios ambientales, como la purificación del agua y la captura de carbono, contribuyendo a la recuperación de los ecosistemas costeros y mitigando la crisis climática. También pueden generar nuevas oportunidades de ingresos para las comunidades pesqueras, permitiendo la diversificación de la actividad económica. «En Brasil, con más de 8.000 kilómetros de costa, tenemos un enorme potencial para estructurar una cadena de producción de algas. Esto puede ser una fuente de empleo, ingresos e innovación para los agricultores familiares y las comunidades costeras», enfatiza Fogaça.
Se espera que, al finalizar el proyecto, se disponga de prototipos de productos a base de algas, listos para su evaluación por parte de la industria alimentaria y los consumidores. El crecimiento global del mercado de productos del mar de origen vegetal refuerza esta oportunidad: se estima que el sector generará 2.500 millones de dólares estadounidenses para 2032. «Nos enfrentamos a una tendencia global. Los consumidores buscan cada vez más opciones de proteínas sostenibles e innovadoras, y Brasil no puede quedarse fuera de esta carrera», concluye el investigador.
Esta iniciativa se enmarca en el concepto de bioeconomía azul, que valora el uso sostenible de los recursos marinos para generar desarrollo económico, equidad social y preservación del medio ambiente. En este escenario, las algas emergen como actores clave por ser recursos naturales versátiles capaces de ofrecer beneficios a la salud, al planeta y a las comunidades costeras.
Con el apoyo de una red internacional de socios, el proyecto liderado por Embrapa Agroindústria de Alimentos promete abrir camino para que las algas dejen de ser una curiosidad y se conviertan, de hecho, en una alternativa viable en los estantes y mesas del futuro.