Enterocytozoon hepatopenaei (EHP), un patógeno severo en la acuicultura de camarones, tiene una novedosa ruta de transmisión bidireccional entre camarones y libélulas, como se encontró en un estudio innovador. Las libélulas se redefinen como hospederos naturales de EHP (no solo portadores), sirviendo como un reservorio ambiental.
Experimentos controlados confirmaron esta transmisión. Las ninfas de Ischnura senegalensis, EHP-negativas, que cohabitaban con Penaeus vannamei, EHP-positivos, se infectaron (100 % de prevalencia para el día 20, a través de PCR anidada), probablemente al comer camarones/esporas infectadas. Por el contrario, los camarones EHP-negativos se infectaron ya sea por cohabitar con ninfas EHP-positivas o al ser alimentados con tejido de ninfa EHP-positivas, lo que demuestra que la ingestión es una ruta directa.
El EHP se propaga horizontalmente por contacto e ingestión oral, gracias a su tropismo tisular: infecta las células epiteliales del túbulo hepatopancreático del camarón y los cuerpos grasos de las ninfas de libélula (ambos núcleos metabólicos), completando su ciclo de vida en ambos para liberar esporas maduras.
La hibridación in situ FISH (sonda específica para EHP, detectó señales en las células objetivo; la sonda WSSV no detectó ninguna) y la microscopía electrónica de transmisión, TEM (observación del ciclo de vida completo del EHP y de las estructuras de las esporas maduras) confirmaron la infección interna, descartando la contaminación superficial.
El estudio es innovador, demostrando que el EHP también infecta a insectos. La recomendación clave es instalar barreras físicas alrededor de los estanques camaroneros para impedir que las libélulas adultas pongan huevos infectados, reduciendo así la vía de transmisión para la gestión global del manejo del EHP.