El cultivo de algas marinas en el Reino Unido tiene el potencial de generar empleo y nuevos productos mientras impulsa una economía baja en carbono. Sin embargo, el sector aún no ha logrado ganarse plenamente la confianza del público, según un estudio de la Asociación Escocesa de Ciencias Marinas (SAMS) con sede en Oban.
El documento, titulado “Cultivo de algas marinas con y para nuestras comunidades costeras”, plantea seis recomendaciones clave para los responsables políticos y los futuros productores del país. Entre ellas, destaca la necesidad de priorizar el conocimiento local, colaborar estrechamente con los residentes y aumentar la concienciación pública sobre esta actividad. Asimismo, el informe subraya la importancia de obtener la “licencia social”; un concepto que refiere a la gestión de operaciones bajo enfoques éticos y participativos para reducir posibles conflictos comunitarios.
Se prevé que la producción de algas se consolide este año como una industria global de 27.000 millones de dólares, con la gran mayoría de la actividad concentrada en Asia. No obstante, la Unión Europea aspira a expandir su producción para 2030, proyectando la creación de 115.000 puestos de trabajo en un sector valorado en 9.000 millones de euros.
La autora principal de la investigación, la Dra. Suzannah-Lynn Billing, afirma que el Reino Unido puede captar una parte de este mercado en auge. Sin embargo, advierte que los beneficios económicos y ambientales no garantizan por sí solos la aceptación social de los nuevos proyectos.
“La confianza tanto en los productores como en los reguladores depende de la apertura y la transparencia en la toma de decisiones. Cuando estos elementos faltan, las granjas de algas se enfrentan a serias dificultades para obtener la aprobación comunitaria”, explica la Dra. Suzannah-Lynn Billing.
La experta concluye que una mala relación entre los desarrolladores y los habitantes locales puede generar narrativas políticas negativas y coberturas mediáticas desfavorables. “Esto frena el potencial del sector para generar un impacto positivo en el litoral. Por ello, es fundamental que las comunidades costeras tengan voz y voto en el desarrollo de la actividad, garantizando que los proyectos reflejen las prioridades locales y generen beneficios compartidos duraderos”.
https://www.fishfarmermagazine.com/features/seaweed-listen-to-the-people